La nutrición varia según las diferentes situaciones fisiológicas. En este caso la nutrición del lactante y de la niñez es distinta.
En la alimentación del lactante es en la edad comprendida entre 0 y 1 año, ya que es la lactancia la base alimentaria fundamental. En esta etapa de la vida se produce un enorme grado de crecimiento, ya que en el primer año de vida su talla aumenta unos 25 cm y su peso unos 7 kg. Los tejidos y órganos maduran casi en su totalidad durante el primer año de vida y, concretamente, durante los tres primeros meses tras el nacimiento.
Durante esta etapa existe una elevada demanda de determinados nutrientes que son aportados por la leche materna, la cual se debe conservar en botellas de plástico especiales o en bolsas llamadas BPA Free.
La niñez es desde el primer año de vida hasta la adolescencia. La niñez se subdivide en dos situaciones: preescolar (1-3 años) y niño escolar (3-9 años). A partir de los 10 años, se considera que se entra en la adolescencia.
A los 2 años todavía crecen a una velocidad elevada. A los 3 años, la velocidad se reduce aún más hasta llegar a la pubertad, donde se da el "estirón pubertal" y las maduraciones de los órganos sexuales.
En la edad escolar se da una gran importancia a la adquisición de las habilidades, conocimientos y hábitos relacionados con una alimentación equilibrada.
La distribución ideal de los alimentos sería:
- 4 ó 5 comidas al día.
- 25% de la energía ingerida, ha de realizarse en el desayuno, 30% en la comida, 15% en la merienda y el 30% en la cena.
- 50-60% de hidratos de carbono.
- 12-15% de proteínas.
- 20-30% de lípidos.
Para prevenir problemas como la obesidad infantil debemos de proporcionar a los niños y niñas una dieta equilibrada y variada, ya que la obesidad es casi un tercio de los fallecimientos prematuros, debido a la vida sedentaria y a una mala nutrición. Para la prevención es bueno aportar un buen rendimiento intelectual, físico y actitudinal tanto dentro con fuera de la escuela, haciéndoles ver la importancia de una nutrición variada y motivándoles para que coman de todo.
El decálogo de los hábitos saludables sería el siguiente:
- Dieta variada y equilibrada.
- Rica en frutas, verduras, cereales y legumbres.
- Que las grasas no superen el 30-35% de calorías (consumir omega 3, no más del 10% de grasas saturadas).
- Consumo moderado de proteínas.
- Incrementar consumo de pescado.
- Beber entre 1,5 y 2 litros de agua.
- Consumir alimentos bajos en sal.
- Evitar alcohol y tabaco
- Realizar actividad física.



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